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Una opinión sobre el desarrollo de Infraestructura en el mundo

La concesión Bosa-San Rafael

La concesión Bosa-San Rafael

El país ya conoce de las peripecias y desventuras propiciadas por el colapso del llamado Grupo Nule que por cierto sumaba más de 62 contratos y concesiones con el Estado en diversos sitios de la geografía y en múltiples y disímiles actividades.

Dada la polifuncionalidad (¿infuncionalidad?) de los mencionados, el Tolima se ve afectado en materia grave pues los inconvenientes y protagonistas tienen que ver con el servicio eléctrico y, particularmente, con las comunicaciones terrestres, habida cuenta que el Grupo en mención manejaba no menos de la cuarta parte de la concesión Bosa-Girardot en donde se desarrolla el proyecto de doble calzada.
Ante la parálisis de los trabajos EL NUEVO DÍA, en compañía de la Asociación para el Desarrollo del Tolima, solicitó una entrevista con los encargados de supervisar el proyecto por parte del Inco.
La entrevista se produjo con el ingeniero Álvaro Escalante y un funcionario de la interventoría y para el efecto se utilizó una descripción detallada del estado de los trabajos elaborada por el ingeniero Julio Alberto Londoño Botero.
Sobra decir que los representantes del Inco y la interventoría estuvieron en un todo de acuerdo con las inquietudes y aportaron elementos adicionales que indican la complejidad del enredo detectado, pero también señalaron las tareas de emergencia que se realizan para descifrar el incordio.
Hay algunas precisiones elementales: se trata de un trayecto de 131.75 kilómetros, adjudicado por el Inco a la Sociedad Autopista Bogotá-Girardot S.A. en el 2003. Los trabajos se repartieron en un 50 por ciento para un consorcio integrado por los Nule y el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char Chaljub y la otra mitad para Álvarez y Collins y Vergel y Castellanos.
Ante el colapso de los primeros se renegoció sobre la marcha el 70 por ciento del usufructo cedido a un fondo de inversión denominado Suma Gas S.A. liderado por Sumatoria una entidad en la que participan Luis Carlos Valenzuela y Andrés Obregón Santodomingo. De tal manera que a los Nule y a Char sólo les quedó el 7.5 por ciento a cada uno, de toda la concesión.
La opción adoptada busca salvar el proceso sin los traumatismos y demoras adicionales que significaría el decretar la caducidad del contrato. Aunque cualquiera supondría que a los generadores de los problemas no se les vuelva a tener en cuenta en contratos con el Estado.
Los funcionarios del Inco y la interventoría manifestaron que la próxima semana debe recibirse de los nuevos contratistas un plan de contingencia que incluya, principalmente, el tema del mantenimiento.
Se parte de la base de que el plazo del contrato no puede variarse y, de presentarse nuevos inconvenientes se tendría que hacer uso de mecanismos de disminución del ingreso de la jugosa concesión que genera más de 92 millardos de pesos al año.
Por lo pronto y ante el incumplimiento acumulado con propietarios de predios, trabajadores y proveedores en los que han incurrido los subcontratistas de la Sociedad, tanto el Gobierno como el fondo de inversión han hecho y prometido desembolsos que, se supone, normalizarán la ejecución de tan estretégico corredor.
El gobierno, a través del Fondo de Contingencias, en manos de fiduciaria La Previsora aportará 58.9 millardos de pesos para pago de los predios de Silvania y el saldo de 23 millardos de pesos provendrá de vigencias futuras. El fondo de inversión ha emitido bonos por 250 millardos que han de significar la estabilidad e la obra y la tranquilidad del sector financiero y asegurador.
La obra debe entregarse en el 2012, pero algunos tramos deben darse al servicio con anticipación así: el túnel del Sumapaz en noviembre del presente año y el trayecto Silvania-Fusa en diciembre.
Respecto del túnel es bueno recordar que contra las recomendaciones de la interventoría, el propio Presidente Uribe prometió el pasado domingo de Ramos que éste estaría en servicio en tres meses, cosa que no sucedió.
A la salida de Bogotá en la zona de Soacha se entregó a los concesionarios de Transmilenio la construcción de la doble calzada. Allí debe hacerse una intervención para la red matriz de alcantarillado que se tomará no menos de seis meses, por lo que actualmente se trabaja en la calzada de Transmilenio para habilitarla para el tránsito entre Bogotá e Ibagué.
En dos sectores debe producirse una negociación con predios del Ministerio de Defensa: el primero en el ascenso al Alto de Rosas luego del primer peaje y, el segundo, en la zona de Melgar y vecina a Tolemaida. El Ministerio de Defensa se muestra receloso por cuenta de los incumplimientos anteriores en cuantía de 14 millardos de pesos lo que ha retrasado la negociación.
El ingeniero Escalante y el interventor recibieron un escrito con 31 interrogantes y convinieron en realizar una visita a la concesión en dos semanas para que en compañía del EL NUEVO DÍA y la ADT se observe sobre el terreno el avance de las obras, se informe sobre lo contenido en el plan de contingencia y se absuelvan los cuestionamientos contenidos en el documento aportado.

Filed under: Concessions, Roads

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