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Una opinión sobre el desarrollo de Infraestructura en el mundo

Retos de la estructura vial en Colombia

Retos de la estructura vial en Colombia – LAREPUBLICA.COM.CO

Bogotá.
El sector de servicios de transporte y almacenamiento contribuye significativamente al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de una determinada región y, en efecto, el grado de conectividad de su red y su movilidad se constituye en uno de los indicadores más representativos de su grado de desarrollo.

Muchos indicadores nos permiten medir el progreso comparativamente con otros países de sus mallas viales, entre otros el número de habitantes por kilómetros de vía o por km2 de área. El Banco Mundial recomienda que las inversiones de recursos físicos en infraestructura vial sean persistentemente año tras año dentro del rango del 1 al 3% del PIB; Colombia no ha estado dentro de este rango.

A la red vial nacional colombiana le falta conectividad y faltan aún numerosos enlaces transversales integradores de las direcciones Oriente – Occidente, quizás por la dificultad de los cruces de sus principales ríos y cordilleras que discurren en sentido perpendicular Sur – Norte.

Hoy existe un área de la Geografía del Transporte que algunos han denominado la `redística`, que es el estudio de las propiedades de la redes, de la jerarquía y accesibilidad de sus nodos y enlaces de la cohesión y de la eficiencia general.

Una mirada a los cerca de 16.000 Km. de la red vial principal -a cargo del Instituto Nacional de Vías- permite ver fácilmente su vulnerabilidad y la carencia de enlaces redundantes, pero necesarios para poder brindar seguridad, continuidad y vías alternas para la operación durante todas las condiciones que se presentan a lo largo del año, todo lo cual le resta competitividad comercial al país.

En Colombia, las crónicas y frecuentes deficiencias presupuestales, como consecuencia de equivocadas políticas de austeridad (algunos gobernantes consideraban las obras públicas como suntuarias e inflacionarias) y la reducción de inversiones públicas en el sector de la infraestructura de transporte, y en particular de la infraestructura vial, llevaron en el pasado reciente a asignaciones presupuestales a cuenta gotas, atomizando o dispersando cuantiosos recursos, que en últimas no satisfacían necesidades de las regiones por meras consideraciones locales o políticas.

Frente a la acelerada aplicación de la `apertura económica` se hicieron más notorios el atraso y las inmensas diferencias en la infraestructura vial, comparada con países vecinos, e incluso con países en niveles de desarrollo muy inferior al de Colombia, y de los más atrasados del mundo, constituyendo un verdadero cuello de botella para poder lograr una real competitividad del país a nivel internacional.

La construcción de dobles calzadas aumenta la oferta de capacidad vial y en ese sentido alivia la insuficiencia, mejorando las condiciones de operación de la red así como reduciendo también la accidentalidad por segregar los tráficos por sentidos viales; debe complementarse con una revisión de la consistencia geométrica del diseño con las velocidades de operación y las máximos límites, que brinden una operación segura a los conductores y usuarios en general; debe ir de la mano de un programa integral de “Variantes a ciudades”, porque inicialmente nuestras vías se concibieron uniendo un sinnúmero de poblaciones y para el tráfico de larga distancia es crucial precisamente lo contrario: minimizar el número de poblaciones por las que se atraviesa, para minimizar los tiempos de recorrido total.

En ese orden de ideas, las variantes deben preservar su jerarquía e impedir en los planes de ordenamiento municipal que se conviertan en vías internas de tráfico local y llenas de comercio, que interfiere con el tráfico.
Colombia deberá contar con verdaderas autopistas multicarriles con accesos controlados que sean parte de los principales corredores de comercio exterior, para ser competitivos en el escenario de un tratado de Libre Comercio o en general por las distancias de los centros principales con las costas.

Sin embargo, los proyectos que se adelanten deberán contar con una demanda de tráfico garantizada desde donde exista carga a sitios donde sea demandada.

Desde el punto de vista geo-político y de estrategia es necesario comprender la importancia de estos corredores para nuestros países vecinos Venezuela y Brasil, en su intensa búsqueda de un corredor de comercio con el Océano Pacífico. No hay claridad de la demanda de productos a transportar por la denominada Transversal de la Costa Atlántica.

No puede desconocerse la necesidad de construir carreteras en Colombia, pero al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos, se debe además crear un esquema sano para la conservación y el mantenimiento rutinario y preventivo de las vías ya existentes, lo cual debe ser una labor permanente.

Santiago Henao Pérez, Ing. Civil, M.Sc.
Transport Engineering and Operations, University of Newcastle upon Tyne – U.K.
Director Centro de Estudios de Vías y Transporte, Escuela Colombiana de Ingeniería.
Director de la Especialización en Diseño, Construcción y Conservación de Vías.

Filed under: Concessions, Economy, _Project

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